Publicado archivado en Serranía de Ronda.

Pasos Largos en la Serranía de Ronda

Se cumplen ochenta años del encuentro armado con la Guardia Civil que acabó con la muerte de Pasos Largos

pasos largos en la serrania de ronda
El último bandolero, Pasos Largos, fotografiado (marcado con X) en el penal de Ronda en 1916

Fue el último bandolero de la serranía de Ronda, abatido a tiros el domingo 18 de marzo de 1934 por una partida de la Guardia Civil.Juan Mingolla Gallardo, alias Pasos Largos, fue el último de una estirpe que tenía en Tragabuches y El Tempranillo sus más encumbrados precursores, orlados por un halo romántico que los consideraba benefactores de la ciudadanía.

La muerte de Pasos Largos tuvo poco de la supuesta grandeza que se le atribuía a los espíritus libres de la sierra rondeña más allá de los diálogos sincopados que mantuvo con sus captores y de los que daba cuenta la crónica de ABC de Sevilla del 20 de marzo: «Pasos Largos, entrégate y no seas tonto», a lo que habría respondido: «Me cogeréis muerto, mas no vivo». Y viéndose cercado, habría replicado «pues mátame» al llamamiento para que se entregara: «Mira que vamos a tener que matarte».

Sierra Blanquilla

La Guardia Civil había tenido conocimiento de que merodeaba por Sierra Blanquilla y organizó batidas con agentes de los puestos de El Burgo (el pueblo donde nació en 1873), Ferrato, Ronda y Cuevas del Becerro. El capitán Rodrigo Hernández supo que lo habían visto en la zona y de inmediato organizó la persecución decisiva.

El rastro definitivo de Mingolla lo habían ofrecido el sábado 17 de marzo el sargento Gil Ramírez y los guardias segundos Ortega y Gil en el cortijo La Breña, donde les dieron noticias de Pasos Largos aunque no supieron precisarles hacia dónde había huido. El rastreo los llevó de madrugada hasta la cueva de Soparmito, que las crónicas del suceso describían como «no de mucha profundidad, tiene en el centro una gran mole de piedra que sirve de admirable parapeto y la convierte en una verdadera fortaleza».

Atrincherado en la cueva, el bandolero abrió fuego contra los agentes de la autoridad entablándose un tiroteo en el que se cruzaron más de cincuenta disparos. Fue el sargento Gil Ramírez el que flanqueó al bandolero «y al ver que Pasos Largos iba a disparar sobre él casi a quemarropa, hizo uso de su pistola y ganó la delantera al bandido». Y seguía el despacho periodístico fechado a las tres de la tarde del día 19 en Málaga: «Uno, dos balazos y Pasos Largos cayó hacia atrás, dentro de la cueva, mortalmente herido».

Tiroteo intenso

El tiroteo en el que cayó mortalmente herido el último bandolero de Ronda fue de una intensidad que sobrecogía en la época en que se produjo, aunque incomparable con los parámetros actuales de las armas de fuego: «El fusil del guardia civil Gil Ramírez presentaba ocho impactos en la caja y en el guardamanos. Fue, por tanto, providencial que este guardia escapara con vida».

El cadáver del bandido fue llevado a lomos de una caballería como se había hecho con el bandolero Flores Arocha. Su cuerpo sin vida fue depositado en el Departamento judicial a la espera de la autopsia.

Pasos Largos se había echado al monte en 1916 después de dar muerte a dos guardas de la finca El Chopo en la que practicaba la caza furtiva. Dio así comienzo a una carrera de extorsiones que tuvo su momento culminante con el secuestro de Diego Villarejo, terrateniente de Cuevas del Becerro, por cuyo rescate llegó a cobrar 10.000 reales. Delatado por la mujer de un cabrero en cuyo aprisco tenía refugio de vez en cuando, fue apresado entre vítores de los rondeños, puesto ante el juez y condenado en agosto de 1916.

El Gobierno de la República le concedió el indulto en 1932 cuando llevaba penados 16 años de su cadena perpetua y el mismo Diego Villarejo al que había secuestrado le ofreció un empleo como guarda. Volvió a echarse al monte en enero de 1934, tentado por el furtiveo y la vida en libertad que le ofrecía la sierra. Hasta que una batida de la Guardia Civil le dio muerte el 18 de marzo de 1934 acabando así con su leyenda y la de los bandoleros de la serranía de Ronda.